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miércoles, 24 de octubre de 2012

NIEVES VERDE "CON MIRADA NUEVA"

PROGRAMA Nº2796 "LAS MAÑANAS DE JUANMA HERRERA"
SECCIÓN: ENTREVISTA
INVITADA: NIEVES VERDE
Ha publicado su libro de poemas "Con mirada nueva"

Nieves Verde  "Con mirada nueva"
Nieves Verde, antigua colaboradora de mi programa durante varios años, ha venido hoy a los estudios de Radio Estepona para presentar su libro de poemas "Con mirada nueva" , hemos conversado un poco acerca de cómo nace su inquietud literaria y hemos leído diversos poemas. Nieves es natural de Medina Sidonia (Cádiz) aunque lleva muchos años aquí en Estepona. La vida le ha dejado profundos jirones en su alma y en su corazón, pues perdió a su marido en un trágico y desgraciado accidente dentro del mismo cuartel de la guardia civil, era miembro de la benemérita. Todas sus vivencias las ha ido plasmando en hojas de papel sueltas por aquí y por allá, y ahora recopila parte de ellas en este libro realizado para que sus hijos y amistades tengan un recuerdo especial de ella. Aprovecho para agradecer a Nieves su magnífica colaboración con mi programa, pues en aquellas tertulias que hacíamos nos reíamos muchísimo y es una mujer con un humor extraordinario, aunque desengañada de la vida y hastiada de la hipocresía instalada en nuestra sociedad.

Escuchar aquí

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sábado, 22 de septiembre de 2012

EL ÚLTIMO ROMÁNTICO



Poema Madre Naturaleza
de Manuel Gutierrez Najera (poeta mexicano)

Madre, madre, cansado y soñoliento
quiero pronto volver a tu regazo;
besar tu seno, respirar tu aliento
y sentir la indolencia de tu abrazo.

Tú no cambias, ni mudas, ni envejeces;
en ti se encuentra la virtud perdida,
y tentadora y joven apareces
en las grandes tristezas de la vida.

Con ansia inmensa que mi ser consume
quiero apoyar las sienes en tu pecho,
tal como el niño que la nieve entume
busca el calor de su mullido lecho.

!Aire! ¡más luz, una planicie verde
y un horizonte azul que la limite,
sombra para llorar cuando recuerde,
cielo para creer cuando medite!

Abre, por fin, hospedadora muda,
tus vastas y tranquilas soledades,
y deja que mi espíritu sacuda
el tedio abrumador de las ciudades.

No más continuo batallar: ya brota
sangre humeante de mi abierta herida,
y quedo inerme, con la espada rota,
en la terrible lucha por la vida.

¡Acude madre, y antes que perezca
y bajo el peso, del dolor sucumba;
o abre tus senos, y que el musgo crezca
sobre la humilde tierra de mi tumba!